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Las mujeres de PAN Corporación Social

Reflexiones para conmemorar el dolor de mujeres que impulsaron, con sus vidas, los derechos que hoy nos son reconocidos y que en demasiados casos aún se niegan a las niñas, adolescentes y mujeres, razón de existir de una organización como PAN.

Carta abierta de Patricia Espinosa

 

Doña Luz junto al grupo de mujeres voluntarias que acompañaron a PAN desde su inicio.

Cuando se celebran fechas que nos evocan la imagen de la mujer, como el día de la madre, de la niña y la mujer en la ciencia, de la mujer… así como las diferentes profesiones y oficios en las que las mujeres despliegan su saber,  experiencia, ideas de innovación… inevitablemente nos llegan las sonrisas de todas aquellas que desde el inicio de PAN (una corporación que nació del dolor para buscar los sueños y la esperanza de miles de niñas y adolescentes en interacciones naturales con otros niños y entorno institucional), se propusieron ser el  remedio, no siempre el mejor pero quizá en su momento el único posible, para salvaguardar sus vidas.

Y, claro nos llegan nombres como doña Luz y su grupo de mujeres encabezados por doña Amparo Mesa de Aristizábal, buscadoras de oportunidades para protegerlos y darles alegrías, comprometiendo a sus familias en dicho propósito, pese a la negación de la sociedad en general.

 

Tras décadas de trabajo conjunto, removiendo la solidaridad de algunos, y siendo el ejemplo para sumarse a la causa por la protección de la niñez en esta ciudad, se han logrado mejorar condiciones, mitigar situaciones y en la mayoría de vidas su transformación con verdaderas oportunidades en lo personal, familiar y social.

 

 

De ellas, algunas han partido, pero su ejemplo perdurará como el patrimonio espiritual de PAN: la Doctora Beatriz Restrepo Gallego y su voz desde la Ética, que es nuestro norte “Cual es el deber ser de PAN como ONG…”, y que siempre nos cuestionó e inspiró en la atención integral pero en los escenarios personal, social y político. Lecciones desde lo cotidiano, argumentaciones y formación a los equipos PAN.

 

 

 

 

Margarita Fernández le correspondió, además de quererlos, luchar en un ambiente hostil para las ONG, y apoyar la creación de la Federación Antioqueña de ONG con Doña Lucía de La Cuesta (QEPD) y otras mujeres dedicadas a la labor social con sentido gremial.

 

¡Solos no logramos superar asuntos de tal envergadura como lo es la protección de la niñez!

 

Incursionar por primera vez en proyectos, lograr participar en contratación con el Estado y cumplir con el deber de este mismo a través de la acción solidaria, que hoy se reconoce como las corresponsabilidades… Pero hacerlo correctamente ha requerido de mentes abiertas y futuristas como la Piedad Vélez Mesa, quien entrenó, acompañó, orientó e inspiró con su participación cotidiana, en escenarios de diálogo y discusión como el código del menor hacia la Ley 1098 de Infancia y adolescencia; una apuesta que promueve desde una mirada holística, disciplinada y amorosa.

Piedad Vélez, con su gesto característico para atender y escuchar a los niños y niñas (2019).

Piedad Vélez, con su gesto característico para atender y escuchar a los niños y niñas (2019).


Margarita Fernández en la jugada frente a la construcción del Jardín Infantil Buen Comienzo Belén Altavista (2010).

Margarita Fernández en la jugada frente a la construcción del Jardín Infantil Buen Comienzo Belén Altavista (2010).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por su parte, Margarita Correa Henao conoce a PAN desde su inicio como directora de PAN Cerros, una sede que acogió los niños y niñas de la comunidad y donde se creó la primera Biblioteca con acceso a los estudiantes de todo Buenos Aires. Siempre cercana, hoy su experiencia y conocimiento en lo social y económico de las poblaciones son invaluables para visionar a PAN.

 

Y seguiría una larga lista de mujeres que, con valentía, dedican sus acciones de vida al cuidado, crianza y educación de los sujetos de las Infancias y Adolescencias, a veces en condiciones adversas, pero con la convicción de que como sociedad les debemos “Lo mejor que puede darle” tal y como lo anuncia el preámbulo de los derechos de la niñez.

Ser parte de ello en una organización como PAN, con su propósito de Transformar Vidas a través del Afecto, obliga a recrear la propia y dar la mejor versión de sí mismas.

 

 

¡HOY, PAN CORPORACIÓN SOCIAL ES MAS FUERTE POR SUS 602 VALIOSAS MUJERES!

 

Patricia Espinosa Garcés

Consultora

PAN Corporación Social

 

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